Nací en la isla de Formentera, en 1968, cuando aún no había llegado el turismo (tan solo algún hippie con su guitarra), ni el asfalto, ni la televisión; mientras el mundo estaba conmocionado por la guerra de Vietnam, se producían los asesinatos de Martin Luther King y  Kennedy y en Francia salían los estudiantes a la calle detrás del sueño de un mundo mejor.

De mi padre heredé la curiosidad por saberlo todo sobre la vida, por estudiar, viajar, leer… escuchar. De mi madre aprendí que lo primero es ser feliz, a no tenerle miedo a nada y a ser independiente. Estrené la primera escuela rural de la isla(construida por los propios padres), el primer colegio moderno y el primer instituto.

 

Con 13 años descubrí el Karate-Dô, deporte y vía de desarrollo interior que me ha acompañado toda mi vida. Nacía mi temprana pasión por oriente.

A los 15 años volé con Juan Salvador Gaviota, descubrí que lo importante es invisible a los ojos con El Principito, maduré prematuramente con Demián de Herman Hesse, reflexioné sobre la vida con Kalil Gibrán, me enamoré de Diótima con Holderling y me sentí caballero andante con el Quijote. A los 15 también cobré mi primera nómina, que fue del Ministerio de Educación y Ciencia, siendo monitor de colonias tres veranos seguidos. Del contacto con los maestros y los niños, despertó en mi interior la vocación de enseñar, que también me ha acompañado toda la vida.

Mi encuentro con la universidad fue desafortunado. Y las huelgas de estudiantes de 1985 no ayudaron. Estuve matriculado en la Complutense de Madrid, (más adelante en la Uned), comencé sociología, psicología y filosofía, pero no logré conectar y abandoné nada más empezar.  Como la mayoría de los jóvenes, me inquietaba qué voy a ser de mayor?

Por influencia paterna (mi padre fue el curandero de Formentera), estudié Naturopatía y medicinas alternativas y ejercí durante algunos años. Cultivé mi vocación de ayudar a los demás, pero resultó insostenible económicamente hablando, así que tuve que reinventarme. Saqué al emprendedor y realicé una inmersión de más 20 años en la empresa privada, experimentando de primera mano la realidad de todas las fases en el desarrollo de una empresa. Conocí el día a día de los trabajadores, las crisis económicas, la gestión y dirección de equipos humanos. He sufrido crisis personales y profesionales; he desempeñado labores técnicas a pie de obra; me he implicado en recursos humanos; he ejercido como gerente y director comercial. Me he equivocado muchas veces y también he conseguido unos cuantos logros, y lo más importante, he aprendido de todo ello.

Mientras me metía hasta el fondo del meollo empresarial, nunca abandoné la curiosidad, lo que me llevó a estudiar a los filósofos antiguos como Sócrates, Platón, Epícteto, Séneca, Confucio y Buda, simultaneándolo con los nuevos paradigmas de la ciencia: Shaldrake, Kapra, Lovelock, Grove, Jung, etc.. También me formé en psicología Gestalt, estilos relacionales, coaching, oratoria, formador de formadores, mindfulness, eneagrama de la personalidad, inteligencia emocional, etc.

De Javier Vilar y Herminia Gisbert, aprendí que la mejor conquista es la de uno mismo, que es la mente la que crea tu realidad y que el ejercicio del altruismo es necesario para desarrollar algunas de las mejores facetas humanas.  Participé con ellos desde el impulso inicial del proyecto Sophia, Fundación y Centro de Estudios, del que actualmente soy profesor y director ejecutivo.  En la Fundación Sophia, he desarrollado mi faceta solidaria de servicio a la comunidad, una rica experiencia como gestor cultural, la vocación docente y la de formador y comunicador, impartiendo talleres y charlas sobre sabiduría práctica, formación del carácter, autoconocimiento y crecimiento personal.

Ofrezco a las personas, equipos y organizaciones servicios de consultoría y formación. Desde una visión sistémica, asesoro, acompaño y trabajo  para que aumenten y profundicen en su crecimiento, desarrollo y madurez personal y profesional.



 

Creo en las personas y creo que son las personas y cómo se relacionan lo que está en el centro de todo. La mejor inversión en la vida es conocerse a sí mismo.

Me gusta acompañar en el descubrimiento del potencial personal y profesional y facilitar la manera de extraerlo.

Las personas no somos un elemento aislado. Todos necesitamos de los demás: física, emocional, mental y espiritualmente. Estamos constantemente interactuando dentro de sistemas a los que pertenecemos: la sociedad, las organizaciones, las familias, la pareja… El sistema funciona cuando es capaz de equilibra a los individuos que lo componen.

Aporto mi experiencia y conocimientos para ayudar a lograr una transformación personal y profesional.

Ayudo a fomentar el liderazgo de las personas y organizaciones, facilitar el desarrollo de las capacidades y talento, y potenciar la comunicación y empoderamiento de las personas y los equipos, desde una visión sistémica.

LIDERAR PERSONAS Y EQUIPOS DESDE UNA VISIÓN SISTÉMICA.