Dejar de intentar imponer soluciones para empezar a comprender el sistema.

Dejar de intentar imponer soluciones para empezar a comprender el sistema.

Como consultor, cada vez que una organización me plantea un reto, intento recordarme algo muy sencillo:

MI TRABAJO NO ES ENCONTRAR RÁPIDAMENTE UNA SOLUCIÓN.

MI TRABAJO ES COMPRENDER QUÉ INFORMACIÓN ESTÁ TRAYENDO EL SISTEMA.

Suena extraño. Estamos acostumbrados a pensar que un buen consultor llega, detecta el problema y propone una respuesta.

Pero la experiencia me ha enseñado otra cosa.

Cuando nos enamoramos demasiado pronto de una solución, aparecen pensamientos como:

«Ya sé lo que hay que hacer.»

«Así es como debería funcionar.»

«Solo tienen que implantar este modelo.»

Y, sin darnos cuenta, dejamos de escuchar.

Desde la Facilitación Sistémica sabemos que todo sistema está perfectamente organizado para producir los resultados que está obteniendo. Eso no significa que esos resultados sean deseables, sino que tienen una lógica interna.

Cuando intervenimos únicamente sobre el síntoma, sin comprender esa lógica, solemos generar efectos secundarios:

Resolvemos un problema y aparecen dos nuevos.

Mejoramos un indicador y empeoran las relaciones.

Implantamos un procedimiento excelente… que nadie hace suyo.

Conseguimos obediencia, pero perdemos compromiso.

¿Por qué?

Porque hemos intentado cambiar el comportamiento sin comprender las dinámicas que lo sostienen.

Un buen médico no se obsesiona con eliminar la fiebre; primero intenta comprender qué proceso del organismo la está produciendo. Del mismo modo, el facilitador sistémico no lucha contra el síntoma, sino que busca entender la dinámica que lo genera. Cuando se comprende el sistema, la intervención deja de ser una imposición y se convierte en una ayuda para que el propio sistema encuentre una forma más saludable de organizarse.

La mirada sistémica propone otra actitud.

Antes de preguntar «¿Qué solución aplicamos?», pregunta:

✔️ ¿Qué está intentando conservar este sistema?

✔️ ¿Qué función cumple este problema?

✔️ ¿Qué conversación no está ocurriendo?

✔️ ¿Qué tensiones permanecen invisibles?

✔️ ¿Qué equilibrio podría romperse si actuamos demasiado deprisa?

Curiosamente, cuando dejamos de perseguir soluciones inmediatas, empiezan a emerger transformaciones mucho más profundas.

No porque el consultor tenga mejores respuestas.

Sino porque el propio sistema empieza a encontrar las suyas.

Quizá una de las mayores aportaciones de la Facilitación Sistémica sea precisamente ésta:

Sustituir la necesidad de tener razón por la curiosidad de comprender.

Y, desde ahí, acompañar el cambio con mucho más respeto, mucha más eficacia… y muchos menos efectos secundarios.